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«Claro que volvería a Gaza, tenemos la obligación de actuar en estos frentes»

Recién llegado de Israel, con la noción del tiempo aún perdida por efecto del viaje y del aislamiento al que fue sometido, rodeado ya de la familia, con su hijo pequeño reclamando su atención, el activista cordobés Francisco Canales relata lo que vivieron a bordo del Freedom, el velero de la Flotilla de la Libertad asaltado en aguas internacionales por Israel en su intento de llevar material sanitario a los hospitales de la franja de Gaza. Aunque es cordobés, Canales dejó la ciudad con 24 años para instalarse en el medio rural con proyectos de ganadería ecológica y medio ambiente y ahora vive en Alajar (Huelva).

-¿Cómo se encuentra?

-Todavía estoy aterrizando, estoy un poco cansado, pero bien. Volvimos en un vuelo directo. Salimos desde Israel de madrugada y llegamos a Madrid a las 10.30 del día siguiente, pero tuve que pararme allí para hablar con la organización, así que llevo poco en casa, en Huelva. Aún no he podido dormir bien porque tengo el sueño muy roto después de tantos días, no solo por la detención sino del barco, los turnos de vigilancia y descanso para navegar rompen la rutina del sueño.

-¿Cuántos días han pasado desde que salió de casa?

-Calculo que un mes, pero la verdad es que estoy un poco perdido. No sé ni en qué día estamos. Salí el 17 de julio desde Nápoles para participar en el trayecto final. Esto va por etapas y en cada una se incorporan personas que participan en la misión.

-Esta ha sido la primera misión de la Flotilla de la Libertad en la que ha participado.

-Embarcado sí, pero ya había colaborado con ellos el año en que salió el barco de Rumbo a Gaza con solo mujeres. Tengo conocimientos sobre navegación y les asesoré a nivel técnico con el tema de las embarcaciones. Esta es la primera vez que iba a bordo en la flotilla, aunque siempre he estado vinculado a temas de defensa de derechos humanos.

<b>-</b>¿Cómo vivió su familia el asalto al ‘Freedom’? ¿Le ha prohibido su madre volver a embarcarse en algo así?

-Mi madre se lo ha tomado muy bien, ella ya me conoce, sabe que siempre he estado metido en cosas así y tiene confianza en mí. Sabemos que hay riesgos, pero se lo ha tomado bastante bien, aunque claro que la familia lo pasa mal. Ha habido muchos días en que no se sabía nada de nosotros, se perdía la comunicación en navegación... Tengo tres hijos, dos bastante mayores, que lo viven ya de otra manera, pero hay que explicar las cosas. Lo pasan mal, sufren y hay momentos de mucha tensión, de desinformación, y tú también lo pasas mal por los demás, pero es lo normal en estos casos y se sobrelleva lo mejor que se puede.

-<b>¿Como fue el asalto al ‘Freedom’? ¿Cómo lo vivieron?

</b>-El asalto fue una acción militar. La gente puede pensar que entran policías o antidisturbios, pero no, es una acción militar, con soldados armados. Nosotros, a través del canal de seguridad, informábamos de que nuestras intenciones eran pacíficas, que queríamos llegar a Gaza para llevarles el barco y ayuda humanitaria, que no teníamos intención de resistir violentamente ni de hacer nada, pero que nos dejaran continuar nuestro rumbo. Ellos insisten en que nos van a abordar, que no nos dejarán continuar. Empiezan a rodearnos. Esto no pasa rápido, va muy lento. Desde el día anterior, distintos barcos egipcios realizaban vigilancia consentida y, cuando las fuerzas israelíes dedicen efectuar el abordaje, te van rodeando, había siete embarcaciones militares. Se colocan antes alrededor nuestra para intimidar, hasta que se posicionan, encienden las luces de navegación (todo ocurre de noche) para iluminar la zona, actúan con embarcaciones rápidas que mandan un mensaje en inglés repitiendo que van a saltar, pidiendo que no realicemos movimientos violentos... Estábamos todos sentados en círculo en la zona del timón, en la bañera, con las manos hacia arriba, en actitud pacífica. En ese momento saltaron muchísimos soldados, 15 o 20, por ambos lados del barco, y empiezan a cortar toda la electrónica, a buscar cámaras, a romper las cámaras de los mástiles que llevábamos como defensa por si pasaba algo, las tiran y empiezan los registros, requisan las cámaras... El asalto lo grabó una persona, pero le quitaron la grabación. Todo el material fotográfico, vídeo... lo requisan inmediatamente. Pasamos muchos controles exhaustivos. No quieren que quede ninguna prueba.

<b>-¿De ahí les trasladaron a la cárcel de Givon directamente?

</b>-Esto dura mucho tiempo, el asalto, porque hay muchos registros, estábamos muy lejos de la costa, en aguas internacionales, no en zona de Gaza ni prohibida, a 33 millas de la costa, en aguas de libre tránsito, ahí se efectúa el asalto. Entran con armamento militar, tapados con máscaras, y cuando tienen el barco bajo control y nos hacen un primer registro, empiezan las maniobras para remolcarnos. Viene un barco más grande para llevarnos. Durante el viaje siguen viniendo lanchas que se acercan al barco y entran diferentes equipos de fuerzas especiales, siempre militares armados. Esto dura cuatro o cinco horas hasta llegar al puerto. Allí tenían preparada una base en unos pabellones, con tiendas de campaña, con unos circuitos con unos 300 militares, montado todo solo para los registros.

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